Descubren por qué a veces no recordamos el nombre de una persona cuya cara nos es familiar

Vive sólo para ti si pudieres, pues sólo para ti si mueres, mueres

       Francisco de Quevedo

Un estudio neurológico concluye que las regiones cerebrales implicadas en la memoria trabajan de forma coordinada cuando se trata de establecer el dónde y el cuándo de un determinado episodio.

Neurocientíficos de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, han identificado la razón por la que, en algunas ocasiones, reconocemos la cara de una persona conocida pero somos incapaces de recordar su nombre. Los resultados se publican en Journal of Neuroscience.

El equipo dirigido por Clea Warburton y Gareth Barker, de la Facultad de Fisiología y Farmacología de dicha universidad, investigó por qué reconocemos mejor las caras si tenemos pistas sobre dónde o cuándo conocimos a esa persona por primera vez, y descubrieron que cuando necesitamos recordar algo en particular, una cara por ejemplo, en un lugar o en un momento concreto, tienen que trabajar juntas diversas regiones del cerebro y no de forma independiente.

Los científicos saben que son tres regiones cerebrales las que parecen tener papeles específicos en el proceso de la memoria: la corteza perirrinal, clave para la habilidad de reconocer si algo en concreto nos parece nuevo o nos resulta familiar; el hipocampo, importante para reconocer lugares y orientarse, y la corteza prefrontal media, que se asocia con las funciones cerebrales más elevadas. El estudio llevado a cabo por Warburton y Barker es el primero que sostiene que estas regiones cerebrales interactúan todas juntas, en lugar de considerar que funcionan de forma individual.

Ambos expertos analizaron las bases neurales de la habilidad para reconocer diferentes tipos de estímulos bajo distintas condiciones, mostrando un interés específico por dos tipos de memoria de reconocimiento: la memoria de reconocimiento de los objetos ubicados en un lugar -recordar dónde hemos dejado las llaves- y la memoria de reconocimiento del orden temporal, es decir, cuándo las dejamos allí.

Ni la memoria para reconocer objetos en un lugar ni la de reconocimiento del orden temporal funcionaron cuando la comunicación entre el hipocampo, la corteza perirrinal y la corteza prefrontal media estaba rota. En otras palabras, 'desconectar' las regiones evita que se pueda recordar dónde estaba algo y en qué orden apareció.

Descubrir que estas regiones deben actuar todas juntas tiene importantes implicaciones para entender los mecanismos de la memoria y tratar a las personas que sufren desórdenes como el Alzheimer.

The Journal of Neuroscience (2011); doi: 10.1523/​JNEUROSCI.6413-10.2011

Fuente:www.jano.es

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