“Aún habrá que esperar a las células sintéticas”

“El método para crear la célula sintética abre multitud de posibilidades. Sin embargo, para posibles aplicaciones prácticas aún queda bastante tiempo”, según el premio Nobel Hamilton Smith.

El Instituto Craig Venter, en Estados Unidos, ha saltado de nuevo a los grandes titulares tras crear la primera célula controlada por un genoma sintético. Según Hamilton Smith, miembro del consejo asesor del Instituto Venter y premio Nobel de Medicina en 1978, “el método para diseñar la célula sintética puede emplearse para crear otras y, dada su novedad, abre multitud de posibilidades, incluyendo repercusiones biomédicas. Sin embargo, para posibles aplicaciones prácticas, como por ejemplo el desarrollo de vacunas, aún queda bastante tiempo”.

Smith, biólogo molecular y jurado en la XXII Edición de los Premios Rey Jaime I, que se fallaron el martes en Valencia, ha afirmado que a corto y medio plazo “su mayor interés radica en que permite estudiar y analizar el grupo mínimo de células para generar vida”. Respecto a los avances en el ámbito del genoma humano, otro de los campos de especial relevancia que ha contado con su participación, Smith ha remarcado que, “aunque llevamos una década con este tema, aún no podemos decir si las expectativas puestas en él se están cumpliendo o no porque apenas estamos empezando”. En su opinión, “necesitamos la secuenciación de miles de seres humanos y, a partir de ahí, estudiar por ejemplo la correlación entre esa información y las enfermedades que tienen o van a tener, como paso previo para ver una posible vía de curación”.

Polémica e implicación
Smith es consciente de que estas iniciativas o proyectos no está exentos de polémicas y debates que van más allá de la ciencia y entran incluso de lleno en el terreno de la bioética y la moral. En su opinión, “en todos los aspectos la utilización correcta de la información y las secuencias obtenidas garantizan que no haya ningún tipo de problema”. Respecto a la célula sintética, “como de momento sólo vive en el laboratorio, actualmente no plantea ningún tipo de problema o debate. Sin embargo, quizás en la próxima década haya mucha discusión sobre ella”.

A pesar de las palabras de Smith, la realidad es que esa creación ya ha generado un aluvión de reacciones y comentarios. A modo de ejemplo, Nature publicó en su edición electrónica la opinión de ocho especialistas en biotecnología y todos ellos coincidían en que se trata de un gran paso al frente para la genómica, aunque también pedían prudencia y reconocían que planteaba posibles amenazas.

El Nobel ha remarcado la importancia de que las autoridades sanitarias o relacionadas con la investigación en todo el mundo se conciencien aún más de la importancia de este ámbito. Según ha señalado, “es necesario aumentar la implicación de las autoridades y los gobiernos de todo el mundo en los fondos destinados a este campo para potenciar las investigaciones”, y ha añadido que la realidad hasta la fecha se ejemplifica en que “el mismo Venter ha tenido que poner mucho dinero de su propio bolsillo” para llevar a cabo algunos de los proyectos. En su opinión, la iniciativa privada puede apoyar las posibles aplicaciones resultantes, pero el dinero público es “importante y necesario para la investigación básica”.

Smith (Nueva York, 1931) completó estudios de Matemáticas en las universidades de Illinois y Berkeley (1952) y de Medicina en la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore (1956). En 1959 realizó una residencia en la Universidad de Michigan, donde descubrió la entonces emergente biología molecular. Fue profesor de la Johns Hopkins desde 1967 hasta fechas recientes y en 1978 recibió el Nobel de Medicina, junto a Werner Arber y Daniel Nathans, por el descubrimiento de las enzimas de restricción y el establecimiento del método para su aplicación en genética molecular.

En Celera Genomics, fundada en 1998, realizó junto a Craig Venter una labor fundamental en la primera secuenciación del genoma humano. Por ello, en el año 2001 recibió, junto a Venter, Francis Collins, John Sulston y Jean Weissenbach, el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

En la actualidad, Smith es miembro de numerosas academias y sociedades científicas internacionales y forma parte del consejo asesor del Instituto Craig Venter Hamilton Smith Fuente:www.diariomedico.com

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