Archive for the ‘biologia molecular’ Category

Crean un método para generar plaquetas a partir de células del propio paciente

Thursday, November 25th, 2010

Resérvate el derecho de pensar: incluso equivocarse es mejor que no pensar nada  

Hypatia

Un estudio japonés consigue reprogramar células de piel humana para que se conviertan en plaquetas al ser reintroducidas en el cuerpo del paciente.

Las células de la piel de los humanos pueden reconvertirse en plaquetas, según un estudio de la Universidad de Tokio, en Japón, publicado en la revista Journal of Experimental Medicine.

Los pacientes con enfermedades que causan trombocitopenia a menudo requieren transfusiones sanguíneas repetidas con plaquetas que se obtienen de donantes sanos. Sin embargo, el aislamiento de las plaquetas donadas es caro y el trabajo derivado de esta práctica, muy laborioso, además que las plaquetas del donante pueden ser atacadas por el sistema inmune del paciente al ser consideradas ‘extrañas’ a su organismo.

Por ello, el equipo dirigido por Koji Eto buscaba un método para generar plaquetas adaptadas al paciente a partir de sus propias células. Para ello primero reprogramaron células de la piel humana a un estado más primitivo similar a las células madre.

Estas células fueron luego cultivadas con factores solubles promotores de plaquetas y, al ser inyectadas en animales deficientes en plaquetas, observaron como las plaquetas resultantes circulaban y se acumulaban en coágulos sanguíneos, convirtiéndose en plaquetas normales.

Los investigadores señalan que estos descubrimientos, aún a la espera de realizarse estudios adicionales para asegurar el funcionamiento de estas plaquetas, representan un importante paso hacia el desarrollo de plaquetas adaptadas a los pacientes.

JEM; doi: 10.1084/jem.20100844

Fuente: www.jano.es

La sirtuína Sirt3 es uno de los factores clave en el envejecimiento celular

Friday, November 19th, 2010

Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.

 Jorge Luis Borges

Se ha comprobado en diferentes modelos animales, desde arañas hasta primates, que una dieta basada en pocas calorías puede ralentizar el envejecimiento y mejorar la salud en la edad anciana. Pero hasta ahora no se sabía cómo este tipo de dieta actuaba a nivel molecular, en el tejido celular, para alterar la fisiología y el metabolismo.

Según publica en el último número de Cell un equipo de investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, se ha descubierto y descrito una vía molecular que es clave en el proceso de envejecimiento. El hallazgo no sólo explica la cascada molecular implicada, sino que también aporta una base para el futuro desarrollo de fármacos que pueden retrasar el envejecimiento y mejorar la salud en los ancianos.

Los autores, que han estado coordinados por Tomas A. Prolla, han centrado su trabajo sobre la enzima Sirt3, de la familia de las sirtuínas, que ya se había implicado en envejecimiento, transcripción genética, resistencia al estrés y apoptosis en condiciones de reducción calórica.

Radicales libres
Sirt3 había sido menos estudiada que otras sirtuínas, pero Prolla cree que es una de las claves para explicar el envejecimiento en mamíferos. En momentos de restricción calórica, sus niveles se elevan, alterando el metabolismo y disminuyendo la producción de radicales libres en la mitocondria.

Los autores han trabajado sobre un modelo de ratón con hipoacusia provocada por radicales libres en células cocleares. Según han demostrado, niveles elevados de Sirt3 protegen a las células ante el estrés y la muerte celular vinculada a los citados radicales libres.

Fuente:www.diariomedico.com

La flora intestinal se relaciona con la conducta y la memoria

Monday, November 15th, 2010

La ciencia se compone de errores, que a su vez, son los pasos hacia la verdad.

 Julio Verne

 RELACIÓN ENTRE LAS BACTERIAS Y EL CEREBRO.  Cada vez existen más evidencias de que las bacterias que habitan en el organismo tienen un papel clave en el desarrollo de muchas patologías. Además, algunos estudios ponen sobre la mesa su relación con la conducta y algunas capacidades cognitivas, como la memoria.

Las bacterias que conforman la flora intestinal son capaces de comunicarse con el cerebro y de influir en aspectos como la conducta o la memoria, además de que podrían tener un papel muy importante en algunas patologías, como el síndrome del intestino irritable, según se desprende de los últimos resultados de la línea de investigación que dirige Stephen Collins, profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad McMaster, en Ontario (Canadá).

En un seminario que ha impartido en el Servicio de Gastroenterología del Hospital Universitario Valle de Hebrón, de Barcelona, ha explicado a Diario Médico que la evidencia que se ha obtenido hasta ahora refuerza la teoría de que las bacterias se comunican con el cerebro y tienen un efecto en algunas de sus funciones

¿Qué dicen los ratones?
Un estudio de este grupo de trabajo ha comparado el comportamiento de un modelo animal libre de patógenos con un grupo de ratones control y ha concluido que existen diferencias significativas en el nivel de ansiedad y la memoria. El grupo de ratones axénicos tenía mucho menos recuerdos y ansiedad respecto a los animales no modificados.En una segunda etapa se trasplantó flora intestinal de los ratones normales a los que estaban libres de patógenos y se pudo comprobar que la presencia de bacterias tenía un efecto en la conducta de estos animales.Otro trabajo similar consistió en hacer un trasplante cruzado de bacterias intestinales entre un grupo de ratones muy tranquilos y otro de agresivos.

El resultado fue que los animales calmados se volvieron violentos y viceversa. Además, estos cambios conductuales se pudieron relacionar con el nivel de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro) en el hipocampo.En el caso del síndrome del intestino irritable, Collins ha indicado a Diario Médico que “creemos que los cambios en las bacterias podrían explicar, en gran medida, los problemas físicos y conductuales que sufren estos pacientes”.

Entre un 60 y un 80 por ciento de las personas que sufren este trastorno gastrointestinal presentan cuadros de estrés, ansiedad o depresión, por lo que hace una década se pensaba que en muchos de los casos podría tratarse de un proceso psicosomático. “Hasta que empezamos a ver que, en el 25 por ciento de los casos, la enfermedad estaba asociada con una infección bacteriana”, ha precisado.Posteriormente, un gran estudio realizado en el Reino Unido demostró que el 30 por ciento de las personas que habían padecido una intoxicación por Salmonella desarrollaban un síndrome de intestino irritable persistente, que se mantenía al menos dos años.

Otro de los grandes trabajos que han supuesto una encrucijada en este campo de investigación fue el encabezado por Fermín Mearin, director del Servicio de Aparato Digestivo del Centro Médico Teknon, en Barcelona, a raíz de la intoxicación de más de 400 personas en Torroella de Montgrí por consumir coca de Sant Joan en mal estado. Una gran parte de los pacientes desarrollaron más tarde síndrome de intestino irritable.En Ontario, Canadá, se realizó un estudio similar en un grupo de afectados por la ingesta de agua contaminada por Escherichia coli en mayo del año 2000. En este trabajo también se pudo comprobar que más del 30 por ciento de esas personas desarrollaron este problema y la mayor parte de ellas mantenían el trastorno gastrointestinal una década después.

Unos sí y otros no
Una de las grandes dudas que se plantean a partir de estos hallazgos es por qué algunos individuos expuestos a estas bacterias desarrollan la patología y otros no. Para intentar resolver el enigma, los científicos canadienses han decidido investigar en los genes en busca de nuevas pistas. Esta línea de trabajo ha puesto sobre la mesa cuatro SNP diferentes que se asocian con el proceso de permeabilidad intestinal y con los receptores TIR (translocated intimin receptor), que son importantes para reconocer y luchar contra las bacterias que atacan al organismo.

Fuente: www.diariomedico.com

Hallan una nueva enfermedad priónica

Monday, September 13th, 2010

Investigadores de la Universidad Case Western Reserve (Estados Unidos) han descubierto una enfermedad esporádica causada por priones, la segunda de este tipo desde que se identificó la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en la década de 1920.

PATOGÉNESIS DISTINTA AL CREUTZFELDT-JAKOB

El descubrimiento de la segunda patología priónica completa se publica en el número de agosto de Annals of Neurology. La dolencia ha sido bautizada como prionopatía de sensibilidad variable a la proteasa (VPSPr en sus siglas en inglés).

La nueva enfermedad fue caracterizada por primera vez en 2008, pero entonces los investigadores creían que sólo afectaba a algunos seres humanos, ya que existen tres variaciones del gen que codifica la proteína prión. No obstante, ahora han descubierto que la patología, como el Creutzfeldt-Jakob, puede afectar al prión en cualquiera de sus variantes.

La VPSPr está asociada a una anomalía en la proteína prión con características muy diferentes al Creutzfeldt-Jakob y a otras enfermedades de origen priónico, lo que sugiere que podría estar causada por un mecanismo distinto. “Puede ser la primera evidencia de que el prión puede dañar espontáneamente el cerebro por diferentes mecanismos”, explica Pierluigi Gambetti, uno de los autores del estudio. Dicho hallazgo puede tener implicaciones en el tratamiento de esta enfermedad y de otras demencias.

Fuente: http://www.diariomedico,com

Aminoácidos ‘de diseño’ para reprogramar el código genético

Thursday, September 9th, 2010

Hasta hace muy poco se pensaba que las proteínas sólo podían estar formadas por la combinación de 20 aminoácidos naturales, pero Jason W. Chin, del MCR Laboratorio de Biología Molecular de Cambrigde (Inglaterra), ha demostrado que es posible crearlos de forma artificial.

La reprogramación del código genético está cada vez más cerca de la realidad gracias a los hallazgos del grupo que dirige Jason W. Chin, en el Laboratorio de Biología Molecular del MRC (Medical Research Council,) en Cambridge (Inglaterra), que ha demostrado que es posible diseñar aminoácidos nuevos de forma artificial, según los datos que ha presentado en el congreso de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO, por sus siglas en inglés) que se ha celebrado estos días en Barcelona.

Ahora, los trabajos de Chin, que este año ha sido merecedor de la EMBO Gold Medal 2010, ponen sobre la mesa la posibilidad de crear nuevas moléculas a partir de la combinación de aminoácidos de diseño.Denis Duboule, director del departamento de Genética de la Universidad de Ginebra (Suiza) y miembro de la EMBO, ha explicado a Diario Médico que este descubrimiento es uno de los más importantes que se han hecho en el campo de la biología molecular en los últimos tiempos, ya que representa un cambio de paradigma que “tendrá un impacto futuro muy importante”, pues abre las puertas a nuevas líneas de investigación basadas en la ingeniería de nuevas moléculas, aminoácidos y proteínas.

A su juicio, la principal aportación del grupo de Chin consiste en haber superado la prueba de concepto. Lo ha explicado con la siguiente metáfora: “Antes estábamos tratando de construir edificios nuevos con los mismos ladrillos pero, a partir de ahora, disponemos de nuevos materiales para la construcción”.

Estos científicos han conseguido cifrar in vivo los nuevos aminoácidos de diseño en posiciones específicas predeterminadas en las proteínas, lo que es de gran utilidad para concretar y controlar sus funciones dentro de la célula.Además, estos investigadores, en colaboración con el grupo de Daniela Rhodes, del mismo centro de investigación inglés, han sido capaces de crear también cromatina de diseño, lo que permite definir el papel de las modificaciones postraslacionales en la epigenética, así como los procesos dependientes del ADN como la reparación genética, la transcripción o la replicación.

En opinión de Duboule, estos conocimientos serán de gran utilidad para el diseño de moléculas específicas a medida que permitan mejorar la investigación de nuevos fármacos.

Fuente: www.diariomedico.com